miércoles, junio 27


La mano de la enamorada del viento acaricia la cara del ausente.
La alucinada con su maleta de piel de pájaro huye de sí misma con un cuchillo en la memoria.
La que fue devorada por el espejo entra en un cofre de cenizas y apacigua a las bestias del olvido.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

para despedirse de los muertos bien terrados

CORONEL PROPSPERO ALMONDIGA BATISTA dijo...

simplemente maravillosas postales