lunes, julio 23


¿Un cambio de ventrílocuo, un cambio de regazo, un desplazamiento del eje, otra grieta en la bóveda… qué? ¿Qué?
Bajo ella, un páramo gris sofocado por el polvo y la artemisia. Una vasta, vasta, infinita extensión de tierra solitaria. Un El dorado con menos de un habitante por cada milla cuadrada. De las montañas nevadas que sostienen el cielo soplan fuertes ventarrones. Con el crepúsculo, el termómetro desciende como un ancla. Aquí y allá, montes aislados y mesetas salpicadas con arbustos de creosota. Tranquila está la tierra bajo el gemido del viento.
llevo aquí 8 días. 12 días. 13 días. 17 días. 18 días. 19 días. 20 días. 36 días. 41 días. 47 días, 48 días. 57 días. 60 días. 61 días. 62 días. 63 días. 71 días. 75 días. 77 días. 87 días. 97 días. 107 días. 108 días. 109 días. 110 días. 111 días ábacos de ninia..





.. la hija del cromosoma y que quería vivir y del cromosoma x que quería morir ..

Cada palabra dicha en el pasado ha ido acumulando formas y colores en la persona. Lo que discurre por las venas, además de sangre, es la destilación de cada acto cometido, el sedimento de todas las visiones, deseos, sueños y experiencias. Todas las emociones pretéritas que confluyen para teñir la piel y aromatizar los labios, para regular el pulso y producir cristales en los ojos.

miércoles, junio 27


Sus sombras revelaban el contraste existente entre ambos. El cuerpo de él era dos veces mayor que el de ella. Matorrales de adoquines de negro lacado, que llevaba árboles de plateada filigrana abiertos como abanicos tras cuyo reborde los ojos del río les incitaban a ocultos coqueteos, húmedas pantoletas de niebla y el cortante incienso de las castañas asadas.
Me han quedado manos temblorosas para toda la vida.



La guitarra destilaba su música.. con la pupila de carboncillo de los ojos, derramando en la caja color miel los sabores del camino abierto en el que vivía su vida de zíngara: tomillo, romero, orégano, mejorana y salvia. los sueños nacidos en su colchón de crin negra. las cencerradas de la libertad, transfusión de vida proporcionada por las cuerdas de tripa en la fiesta a la que nunca asistiera pero que siendo niña, había contemplado desde la ventana.





La mano de la enamorada del viento acaricia la cara del ausente.
La alucinada con su maleta de piel de pájaro huye de sí misma con un cuchillo en la memoria.
La que fue devorada por el espejo entra en un cofre de cenizas y apacigua a las bestias del olvido.